jueves, agosto 29

sábado, agosto 24

Condimentos (Cinco)

Le tocaba cocinar a Manu. Hacía frío y era de noche.

ÉL: -¡Uia, no hay harina para los scones!
YO (siempre tan simpática): -Y andá a comprar entonces... ¡Dah!
ÉL: -Es que no se ve nada y el camino está lleno de perros.
YO: -Bueno… ¡vamos entonces! Pero si no nos cruzamos con ninguno me debés una lavada de platos, ¿eh?
ÉL: -¿Qué? No, ni loco. No vamos entonces.
YO (deseando esos scones): -Era mentira, che. Dale, abrigate y salimos.

Estaba oscuro. Se lo reconozco. Había perros y ladraban, claro. 
Cuando llegamos al negocio tcamos el timbre y nos atendió ese chico que a veces me cae bien y a veces no. Pedimos un kilo de harina. Agarró una bolsita y se fué para adentro. Nos dejó solos en el negocio.

YO (no, no soy criminal): -Manu, ¡(afanáte) robáte algo!
ÉL (observa y ¿piensa?): -Eeeh... ¡los condimentos!

Claro, elegía tres miserables bolsitas de condimento teniendo un negocio entero lleno de gaseosas y dulce de leche. Tenía que ser mi hermano.

YO: -Nunca otra cosa, ¿no?
ÉL: -Bueno, mirá si es el fin del mundo.
YO: -Sí Manu, lo que digas.
ÉL: -No, en serio, mirá si me tuvieras solo a mí y al condimento. ¿Cuál elegirías?
YO: -Y... no sé.
ÉL: -Imagináte que estuvieramos en un precipicio. Dale, tenés que elegir uno.
YO: -¿Y qué se supone que hacía el condimento en un precipicio? 

Me río. Bastante. Me imagino la bolsita transparente temblando arriba, y abajo las olas chocando contra las piedras grises. Hasta escucho al viento también. Se lo digo. También se ríe.

ÉL: -Bueno che, no sé, pero mirá si los dos pesaramos igual y tuvieras que solta alguno.
YO: -¡Que vivo!, te acabás de sacar unos cuantos kilos porque sería imposible que pesaran lo mismo. 
ÉL: -...
YO (simpática de nuevo): -Creo que me quedaría con la bolsita de condimento.

El chico del negocio (¿negociero?) terminó de buscar la harina en su megabolsa y nos miró con cara de haberse cansado de nosotros. Le erró varias veces con la balanza. Crueles, nos reímos porque además nos acordabamos del condimento. Después nos fuimos. Un perrito insignificante nos persiguió y Manu dijo que estaba por mordernos. Cuando llegamos nos olvidamos de todo. Bah... no, mentira. Como está escrito acá puedo releerlo cuantas veces quiera, ¿no?

domingo, agosto 18

Sin título (por ahora)

Que bien huele tu sangre. ¿Será más rica que la de los supermercados? Y tu cuello, ¡me sigue mirando acosadoramente (que descarado)! Quizás antes logré resistirme, pero perdí un par de dosis de voluntad la última vez que volé sin haber almorzado, por olvidadiza nomás.

¿Sabes?, cuando te conocí creí que iba a probarte esa misma noche, pero acá estamos los dos todavía, ¿no? Un poco incómodos a mi parecer pero aún vivos. Tendrías que agradecerme de vez en cuando. Son esas cosas chiquitas e insignificantes las que me van volviendo más humana, las que me hacen menos...

                                        ¿POR QUÉ ACERCÁS TANTO TU CUELLO A MIS LABIOS? Estoy cansada de tener que aguantar tu personalidad tan arriesgada. A ver... tengo que controlarme, voy a pensar en...

amapolas (azules) cantando esa canción de Joanna Newsom
                            en una pecera llena de lágrimas enlatadas.

Solo para distraerme, obvio, porque ni siquiera me gustan las lágrimas pre-fabricadas. Las espontáneas tienen más sabor, aunque sigan existiendo esos desubicados usuarios que prefieren el confort y la facilidad del envase plateado (puaj).

Este... Otra vez te estás acercando demasiado y hasta las amapolas de mi mente te están por morder. Sos difícil, ¿sabías, no? igual te perdono. Por hoy, porque es temprano para tomar grandes decisiones y porque la peli que alquilaste no nos discrimina como la primera que vimos.

Que buen novio sos los viernes.

viernes, agosto 16

Fucsia

     Pestañas danzantes.
          Líneas circulares.
               Voces agudas,
                    y mucho fucsia.

miércoles, agosto 14

Flores

Temprano frente a él
                                         (más que siempre),


con sus libros quemados
y esas flores que caen de sus manos

burlándose del azar.

domingo, agosto 11

Cuando sea grande, quiero ser como vos... I

Siempre hay fotos que me llenan de (sana) envidia, e imagino que a varios de ustedes también, lo quieran o no, así que decidí inaugurar esta sección con las tres imágenes de Ryan Mcginley (hasta ahora, fotógrafo favorito) que más me gustan aunque no sepa bien por qué... sí, creo que son bellas por donde se las mire, pero también que tienen algo más... algo que todavía no puedo describir con una sola palabra.

Ahí van:

Mustard Meadow, 2012


Parakeets, 2012


May (Pines), 2012


¿Ya conocías a Ryan Mcginley? Tiene muchas más fotos en su página y a mí me gusta la gran mayoría... creo que a pesar de utilizar el cuerpo humano desnudo en casi todas sus fotografías logra hacerlas muy diferentes entre sí, dentro de los espacios que elige para trabajar.

¿Cuál te gusta más? ¿hubieras seleccionado imágenes diferentes?

Mini BIO: Ryan Mcginley es un fotógrafo nacido en Ramsey, Nueva Jersey, en 1977. En 1999 envió a 100 editores y artistas que admiraba, un libro de 50 páginas con sus fotos. El libro se titulaba The Kids Are Alright, estaba hecho a mano, y contenía retratos realizados a sus amigos. Fue el artista más joven (26 años) en exhibir su obra en el Museo Whitney de Nueva York. Dice él: "Mis fotografías son mi vida de fantasía".

sábado, agosto 10

Manos sucias

Es calor
   y un poquito de lluvia
   que nunca encaja.
Nieve oscura enojada
porque no sabe perdonar
        (ni quiere aprender,
        para no ensuciarse más las manos).

miércoles, agosto 7

Pistas

Colgado en la pared.

Consumiendo verticales.

Un papel arrugado
me tienta con frases                                          sueltas.

lunes, agosto 5

Incertidumbre

Intentará volar y caerá algunas veces y otras no, por eso seguirá intentándolo. Momentáneamente, se le ocurrirá cambiar de profesión, como a todos alguna vez, pero no podrá. Simplemente se sentirá incompleto sin abrir las alas. Un día verá la nieve cubrir la tumba de sus padres y no llorará. Para ese entonces, tendrá un corazón de piedra gris, maciza y huérfana, que le pesará tanto, tanto, que resbalará con más frecuencia.

Conocerá lugares y gente. Respirará segundos como eternos y asesinará la intriga que guardan las primeras horas del día. Con mucha práctica, hasta logrará verse normal al ojo humano y aún así sentirse único.

Conseguirá prestado un par de manos y los labios más suaves y suculentos. Todas las noches, bailará, inconsciente, en sueños, alejado de quién es y quién debería ser. Hablará con las estrellas en sus días más románticos porque sí, conocerá mujeres y se enamorará. De muchas. De tantas que le parecerán pocas. Deseará conseguir una voz para recitarles y la obtendrá. Grave. Segura. Con algunas variaciones y un tono especial para los minutos de resfrío.

Cuando sea viejo y uno de sus pies ya pise al otro, comenzará a correr. A escapar del tiempo. Aún tendrá, para ese entonces, mucho que aprender. Mucho que extrañar. A veces, será feliz. Otras no. Habrá momentos en los que deseará morir, pero nunca dejará de respirar, porque ese fue siempre su objetivo: permanecer.

domingo, agosto 4

Esos anteojos...

Ruda, rábano y ají siciliano.

Viento y sol, contraluces.

Finjo:
        esquelética y fumadora de labios gruesos. Anteojos de John Lennon, siempre.

jueves, agosto 1

Momentos




-extrañamente familiares-





SOS OLOR A CHOCOLATE