domingo, agosto 18

Sin título (por ahora)

Que bien huele tu sangre. ¿Será más rica que la de los supermercados? Y tu cuello, ¡me sigue mirando acosadoramente (que descarado)! Quizás antes logré resistirme, pero perdí un par de dosis de voluntad la última vez que volé sin haber almorzado, por olvidadiza nomás.

¿Sabes?, cuando te conocí creí que iba a probarte esa misma noche, pero acá estamos los dos todavía, ¿no? Un poco incómodos a mi parecer pero aún vivos. Tendrías que agradecerme de vez en cuando. Son esas cosas chiquitas e insignificantes las que me van volviendo más humana, las que me hacen menos...

                                        ¿POR QUÉ ACERCÁS TANTO TU CUELLO A MIS LABIOS? Estoy cansada de tener que aguantar tu personalidad tan arriesgada. A ver... tengo que controlarme, voy a pensar en...

amapolas (azules) cantando esa canción de Joanna Newsom
                            en una pecera llena de lágrimas enlatadas.

Solo para distraerme, obvio, porque ni siquiera me gustan las lágrimas pre-fabricadas. Las espontáneas tienen más sabor, aunque sigan existiendo esos desubicados usuarios que prefieren el confort y la facilidad del envase plateado (puaj).

Este... Otra vez te estás acercando demasiado y hasta las amapolas de mi mente te están por morder. Sos difícil, ¿sabías, no? igual te perdono. Por hoy, porque es temprano para tomar grandes decisiones y porque la peli que alquilaste no nos discrimina como la primera que vimos.

Que buen novio sos los viernes.

3 comentarios:

  1. Qué hermoso escribís! Me encantó esta entrada, y toda la onda de tu blog. Es genial.
    Tenés una nueva seguidora.
    Un beso grande, nos leemos!

    ResponderEliminar

Avanti!