domingo, octubre 13

Vereda contraria

Entonces,

le quedó solamente una calle desierta,
pies sin zapatos,
y ella y su vestido rojo lejos

sí, lejos,


en la vereda contraria.

5 comentarios:

  1. Simple y melancólico. Muy bello ♥

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  2. El vestido rojo lo clava. Eso sí, que recupere los zapatos..
    Bello, besos! :)

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    1. Jaja, tendría que haber imaginado que el rojo te iba a llegar. Un beso

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  3. Perdida y descalza con su vestido rojo. Me encantó. Escribís tanto en tan poquitas letras! Me gusta muchísimo cómo jugás con las palabras. Me recuerdan a los poemas de mi papá (dicho sea de paso, es de Jujuy).
    Un abrazo enorme, paso seguido por acá!

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Avanti!