sábado, noviembre 30

lunes, noviembre 25

Hasta cuándo...




Sus lágrimas caen estrepitosamente
y chocan contra el mármol,
pero nadie las escucha,
porque tienen los oídos entrenados
para poder obviar el dolor.

Sus ojos tienen miedo y buscan mas valor
pero no saben como conseguirlo
porque los que recibieron dosis extras
las guardan lejos, en el fondo,
para muy de vez en cuando
poder sacarles el polvo
y sentirse algo satisfechos.

Su cara, sus brazos.
Su espalda, su abdomen.
Su cuerpo...
poco a poco
va tiñéndose con colores oscuros,
camuflándose con las demás heridas.
Va volviéndose cada vez más sensible.
Traiciona la mente
e inmóvil, permite al enemigo seguir atacando.

Su boca permanece cerrada, oprimida.
Quiere gritarle al mundo su historia
y acabar con el silencio, que nunca estuvo de su lado,
pero los nervios, los golpes y el tiempo
la volvieron muda.

Sus palabras mezcladas desean poder ordenarse.
Aunque sean pocas o cortas,
pero cerca, demasiado cerca,
siempre hay alguien que las calla.
Que las prohíbe.
Que se atreve a encerrarlas para siempre,
transformándola en prisionera.
Quizás inocente.
Quizás culpable.
Pero si sola...
y minúscula,
en este mundo
que sigue fingiendo

desconocer.


25 de Noviembre: DÍA INTERNACIONAL DE LA ELIMINACIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER.

lunes, noviembre 18

Cuando sea grande, quiero ser como vos... III

Rinko Kawauchi tiene un ojo muy particular cuando va a hacer fotografías.

La primera vez que vi su trabajo, tuve la sensación de que todas sus fotos eran ensayos de otras, me resultaban demasiado extrañas, borrosas, cortadas y sobreexpuestas, pero por sobre todo abstractas, muy abstractas. Creo que por esa última razón me termino atrayendo tanto. No fue algo instantáneo, como me pasó con Elliott Erwitt o Ryan McGinley , pero me encontré a mi misma algunos meses después de haber visto sus fotos recordándolas y descubriendo entre ellas nuevas favoritas que antes, por alguna razón, no pude percibir.

No estoy segura de que sus imágenes sean "conceptuales", o que tengan un mensaje muy claro para transmitir, pero si que provocan y mueven algo, o por lo menos a mí. Son momentáneas pero a la vez atemporales, muy íntimas y super luminosas, incluso aquellas que, irónicamente, no están tan iluminadas.










Las cuatro imágenes que seleccioné pertenecen a su libro Illuminance, etidado en 2011 con una recopilación de fotografías hechas durante quince años. Probablemente (lo sé porque me conozco) mañana vea alguna foto de ella que antes no ví y me diga, ¡esta tendría que haber puesto en el blog!, pero bueno... en este momento me parecieron indicadas.

¿Conocías a Rinko Kawauchi? ¿Te gustaron sus fotos?

Mini BIO: Dice ella: "Para mí, el espacio y el tiempo no son importantes, quiero mostrar una esencia más poética y abstracta. Añadir demasiada información a la imagen es algo que puede molestar, desviar la atención del mensaje principal. Sencillamente creo que demasiados detalles crean confusión y como resultado se pierde el mensaje que trato de comunicar. El tiempo tampoco es importante. Es como en el universo, donde el concepto ‘tiempo’ es inútil. Me gustaría desnudar ideas subconscientes que tienen valor en cualquier lugar que fotografío."

domingo, noviembre 17

jueves, noviembre 14

(des) Abandonáme

Una letra que se
repite

es suficiente para.
                              Pero,
    seguir insistiendo es casi
                        más palpable
          que el abandono.

domingo, noviembre 10

¿Qué estoy leyendo?


Mattia tenía razón: uno tras otro, los días se habían deslizado sobre la piel como un disolvente, llevándose cada uno una finísima capa de pigmento del tatuaje de Alice y de los recuerdos de ambos. Los contornos, igual que las circunstancias, seguían allí, negros y bien perfilados, pero los colores se habían mezclado y desvaído hasta acabar fundidos en un tono mate y uniforme, en una neutral ausencia de significado.


La soledad de los números primos, de Paolo Giordano

miércoles, noviembre 6

Más que esto

Pasar a través de todo lo que crece y oscurece.
Gritar tu nombre y susurrarlo sin distinguir cual es cual, saltar y agarrar mi vestido imaginario,
romper este collar de perlas y fingir todavía.

Sudar lo que nos pasa y nos abraza, sudarlo y hacerlo resbalar,
bañarme en un río y mezclar mis dedos secos con los peces desarmados.

Siempre y más veces que nunca,
cerrar los ojos y soñar, vivir pero sin quererlo,
sin ni siquiera notarlo.

Tocar cada parte de los árboles que verdes se imponen.
Oír los sonidos que quieren existir, dejarlos hacer y después
quemarlos sin prisa.

Seguir a pie y encontrarte desmayado entre los trigales dorados,
creer que nunca hubo tanto.

Cargar con tu cuerpo que pesa y retrasa.

Matarte a la sombra del silencio y enterrarte dentro de mi cuerpo,
dueño de tu brújula y de mi desconcierto



¡desaparezcan estrellas, testigos de esto!

domingo, noviembre 3

Verde y fucsia

Solamente sus palabras estampadas en algún material extraño que parece papel. Ellos ahí. Sentados y mirando, como si no sintieran culpa; demasiado humano seria sentirla. Algunos se mueven voraginosos fingiendo estar de paso, toman fotos y preguntan sin comprometerse, porque nadie requiere su compromiso. El fucsia y el verde se mezclan y bañan por sobre la ropa desnudando siempre más que sus intenciones. No viven en este siglo, se nota, tampoco vienen del pasado, menos del futuro, en realidad no importa. El tiempo es sólo una etiqueta para despistar a los más débiles.