lunes, noviembre 25

Hasta cuándo...




Sus lágrimas caen estrepitosamente
y chocan contra el mármol,
pero nadie las escucha,
porque tienen los oídos entrenados
para poder obviar el dolor.

Sus ojos tienen miedo y buscan mas valor
pero no saben como conseguirlo
porque los que recibieron dosis extras
las guardan lejos, en el fondo,
para muy de vez en cuando
poder sacarles el polvo
y sentirse algo satisfechos.

Su cara, sus brazos.
Su espalda, su abdomen.
Su cuerpo...
poco a poco
va tiñéndose con colores oscuros,
camuflándose con las demás heridas.
Va volviéndose cada vez más sensible.
Traiciona la mente
e inmóvil, permite al enemigo seguir atacando.

Su boca permanece cerrada, oprimida.
Quiere gritarle al mundo su historia
y acabar con el silencio, que nunca estuvo de su lado,
pero los nervios, los golpes y el tiempo
la volvieron muda.

Sus palabras mezcladas desean poder ordenarse.
Aunque sean pocas o cortas,
pero cerca, demasiado cerca,
siempre hay alguien que las calla.
Que las prohíbe.
Que se atreve a encerrarlas para siempre,
transformándola en prisionera.
Quizás inocente.
Quizás culpable.
Pero si sola...
y minúscula,
en este mundo
que sigue fingiendo

desconocer.


25 de Noviembre: DÍA INTERNACIONAL DE LA ELIMINACIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER.

5 comentarios:

  1. Qué fuerte la foto, y ni hablar de tus palabras. Me pusiste la piel de gallina en muchas partes, sobre todo al final... es triste, pero realmente el mundo finge desconocer. Y como vos dijiste, nos puede pasar a cualquiera...
    Un abrazo grande, Eli!

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  2. Hermosas y fuertes palabras. Concuerdo con el primer comentario "A veces el munedo finge desconocer".
    Saludos n_n

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  3. Hace unos años atrás, viví muy de cerca la odisea de una muy buena amiga con su marido. Ella me prometía cada fin de semana que lo dejaba, que ya era suficiente, que ya no soportaba los golpes y la humillación. Pero volvía a caer en la trampa, lo "perdonaba" y seguía con él. Eso duró -increíblemente- más de tres años. Creo que tal vez sea tan dolorosa como los golpes, la dependencia que genera un golpeador. No sirvieron de nada ni las largas charlas, ni los consejos, ni mi insistencia en denunciar la agresión. Al final ella siempre trataba de protegerlo, de justificarlo. Y hasta llegó a decir más de una vez, que se merecía los golpes, porque ella no se comportaba como él quería. Es indescriptible la impotencia que genera, el escuchar ese tipo de cosas de parte de alguien que uno quiere y respeta. Y que parecía, por todo lo demás -como persona y como profesional- una mujer completamente centrada y normal.
    Al final tuvo suerte -mucha suerte- la noche en que él dijo que la iba a matar, ella desesperada se encerró en la casa. Él rompió todas las ventanas, pateó la puerta hasta cansarse, pero no pudo entrar. Entonces ató la reja de una de las ventanas de la casa al auto, pera arrancarla y entrar a matarla -porque estaba decidido, la iba a matar, y ella lo sabía-. La suerte fue que ante semejante escándalo en la calle, uno de los vecinos llamó a la policía, y el patrullero llegó justo en el mismo momento, en que él arrancaba la reja. Con un juez de por medio y con orden de restricción, los golpes y las humillaciones acabaron. Pero ella tardó mucho tiempo más en dejar de justificarlo, en dejar de decir que lo quería y que no era malo, solamente un poco impulsivo... La verdad es que no tengo muchas esperanzas de que algún día ciertos hombres dejen de comportarse como animales, eso lo dudo. Tal vez la única esperanza, es que de una vez por todas las mujeres aprendan a poner limites claros. Eso lo veo posible y en eso tengo esperanza...
    Gracias por pasar por mi blog y por comentar!
    Me quedo por acá, me enredo, a ver que pasa :p

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  4. Creo que aunque haya un día internacional debería haber una lucha para que éstas cosas acaben. Pero la verdad es que tal vez la lucha no sea tan fuerte como se necesita, porque una persona no empieza a luchar hasta que lo siente en su piel.
    Creo que todas las mujeres deberíamos juntarnos para hacer frente a estas situaciones más de una vez al año.
    Besos.

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  5. Personalmente siempre he sido de esas que han pensado que si mi marido me tocase un pelo alguna vez, no volvería a verme. Pero sinceramente si te paras a pensarlo no creo que sea tan fácil, es decir, cuando ves que todos tus sueños se destruyen no puede ser tan fácil huir´y luego esta el miedo. Más que la violencia física creo que lo que de verdad hace daño es la psicológica, el que te hagan pensar que no sirves para nada, que eres inferior a cualquier persona, o incluso a veces te hagan pensar que te mereces todo ese dolor. Tiene que ser horrible. Y los hombres por su parte están acostumbrado a menospreciar a las mujeres en todos los ámbitos... Los que maltratan no se merecen otra cosa que la agonía infinita.
    Lo has expresado genial, has hecho que algo dentro de mi se removiera inquieto.

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