martes, enero 28

Menos (Once)

se me están acumulando las despedidas...

lunes, enero 20

¿Qué estoy leyendo?


Me sentía bien no formando parte de aquello. Me alegraba de no estar enamorado, de no ser feliz con el mundo. Me gustaba estar en desacuerdo con todo. La gente enamorada a menudo se ponía cortante, peligrosa. Perdían su sentido de la perspectiva. Perdían su sentido del humor. Se ponían nerviosos, psicóticos, aburridos. Incluso se convertían en asesinos.

Mujeres, de Charles Bukowski

sábado, enero 18

¡Shhh!


...que el silencio, está escondido.

martes, enero 14

Encontrándome, quizás hoy. Buscándote, siempre.

Hoy, brisas azules me llevan
                              a vos.
    Me giran, me vuelan.
    Me dejan caer
                y me levantan.
      Me explotan.
Me desarman, y me unen,
volviéndome cada vez mas mía.
Me esconden en los rincones
     que tocaron tus pies,
y me mojan en los ríos
     que limpiaron tus manos a la mañana.


Hoy, el sol disfraza un poco de su calor
            para no quemarme,
   y me deja mirarlo,
      (directo a sus ojos verdes de gato)
                            ...y la luna,
abre la boca
   iluminando
   e iluminándose,
transformando los huecos oscuros
     en platos redondos llenos de miel
     para alimentarme.


Hoy, la gente sonríe,
                  me lleva.
   Me cuenta de vos y de tus sueños,
                        convenciéndome en cada paso,
         que nunca existieron los errores.
Me mira y me adora,
   olvidando los colores, olvidando las ideas.
Ama, y se deja amar,
     bajo las cascadas invisibles que alguna vez inventaron,
        escondidos muy adentro de la luz,
                  escondidos con migo, pero también con vos.


Hoy, el mar
    acaricia las piedras y se anima a confesarles su amor.
       Baila con los barcos y vuela sin vergüenza
                               mojando los picos de las gaviotas.
   Me susurra direcciones mal mezcladas
         y juega a las escondidas entre los dedos de mis pies,
                     que aún te buscan.


Hoy, las hojas de los árboles,
   escriben con tinta china poemas cortos,
   y las hojas de papel abrazan ramas vacías, abrigándolas,
como si quisieran volver a verte,
    como si te extrañaran,
       como si de verdad les gustara que yo pudiera, algún día,
                                                                                                   


al fin encontrarte.

sábado, enero 11


me escalofriás

martes, enero 7

Nombrándonos

Cruzo la calle y tu puerta de entrada finge no reconocerme, pero igual, entro. Siento el perfume de una palabra tuerta que me piensa, la noto y la reconozco, no grito porque tengo que reservar mi voz. Bajo la almohada encuentro una dirección mal escondida y agarro (justo a tiempo) la última letra de tu apellido que intentaba suicidarse por la ventana. Cierro los ojos, no necesito ver más. Así, a oscuras, intento sentirme en casa y recuperar la sensación de propio. Entonces, escucho tu mano escribiendo una carta jamás enviada, y toco tus ojos negros lastimándome, como si me hubiera equivocado de casa, o hubiera olvidado tu nombre y el mío de nuevo.

lunes, enero 6

¿Qué estoy leyendo?


Si vienes a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres. Cuanto más se acerque la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro estaré agitado y ansioso; ¡conoceré el precio de mi felicidad! Pero si llegas a cualquier hora, no sabré cuando preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.

El Principito, de Antoine de Saint-Euxpéry

viernes, enero 3

Empecé


...mirando, escuchando. Necesitando muchas cosas e imaginando la forma de conseguirlas. Necesitándote. Acariciando a mi perro Eco, más cálido y expresivo que nunca. Arrepintiéndome de no tener la cámara encima, y aún así disfrutando de ver todo con mis propios ojos. Empecé bastante sola, en realidad, pero no me importó. Quería que fuera así, para poder concentrarme. Con la panza llena, sin frío, con pollera y mi saco verde preferido. Contando los fuegos artificiales, casi todos blancos y rojos. Buscando una nube en el cielo que no pude encontrar. Empecé estrenando agenda, descalza y despeinada. Pensando en mis amigos, en el año que se escapaba por la ventana. Intentando quitarle ese simbolismo al primero de enero, pero a la vez deseando que sea un punto. Final, seguido, quién sabe. Esperando que mágicamente las cosas cambien, diciéndome a mi misma que no lo harían, que me preocupe yo por transformarlas. Empecé confundida y plena a la vez. Con ganas, muchas ganas. De pasarla bien. De dejar de desear estar siempre en otro lugar. De conocer gente, reconocer gente conocida y no alejarme de personas hoy imprescindibles. Fue un buen comienzo, hasta ahora el mejor. Y las ganas me motivan, me mueven, me hacen sonreír y ocupan mis pensamientos. Gracias a quienes saben que lo merecen. Gracias a quienes vendrán, ya espero ansiosa.