sábado, noviembre 29

Final, y comienzo... (Veintiuno)

Vuelvo por acá, y esperemos que esta vez sea a paso firme.

Ayer, terminé casi oficialmente el secundario. Y digo casi, porque no tengo ni el título, ni el diploma, ni algo que me asegure que no queda nada pendiente. Y terminé, como una amiga bien me dijo, con las emociones todas mezcladas.

A comienzos de éste año, creí que iba a saltar de alegría el último día de clases, ya que no iba a tener que bancarme más ciertas cuestiones de mi escuela (que imagino todas las escuelas comparten) con las que no estoy de acuerdo, ciertos profesores que son algo... nefastos, bueno, en fin. Pero no, sí, estoy contenta, ahora puedo seguir adelante, subir un escalón y decidir que quiero hacer, que me gusta, con quién relacionarme... pero estoy triste también; el curso que en un momento era para mí sólo algo más, un eslabón distante en mi vida, se fue convirtiendo en casi lo más importante. Y los voy a extrañar, a ellos, y mucho. Sus nombres, sus risas, el color de sus ojos, los aplausos que todo el tiempo hacíamos. No a la escuela, no a los profes (quizás uno o dos), no a levantarme temprano, no. A ellos. Mucho.

Es momento de avanzar, y pronto, muy pronto, me mudo bastante lejos de dónde vivo. A hacer lo que quiero, lo que me pone feliz, pero también a estar donde quiero, que me emociona aún más. Me emociona toda la gente que voy a conocer, toda la movida en la que voy a participar, todo el arte que voy a absorver, todas las fotos que voy a hacer y las palabras que voy a dejar salir... y todo lo que voy a extrañar de mi lugar. El lugar en el que hoy, escribo esto.

Y sí, también vuelvo por acá, al blog, digo. Y creo que va a ser un tiempo muy mutante el que se viene, asi que veremos. Quizás, pueda encontrar en este espacio el hilito del cual agarrarme cuando esté por caerme (si es que pasa), y la soga fuerte a la que abrazarme y contarle todo lo que me va llenando.

Gracias, a ustedes, y a mis compañeros del secundario, que transformaron completamente mi último año y lo hicieron el mejor, lejos.

La Plata, allá vamos. Cine en Bellas Artes y todo lo que encuentre en el camino.

lunes, noviembre 17


Casi un mes después, reaparezco por acá, trayéndoles unas fotos del árbol más grande que ví. 
Quizás, uno de los más lindos. 
El Yapán de Hornillos.