lunes, diciembre 22

Algo que falta

Caminás acercándote. Yo te veo.

La mirada que tenés puesta se me hace tan familiar que duele.

Me decís que te quise mucho, antes, quizás un año o dos, en este mismo planeta y con los mismos ojos.

Me decís también que vos me quisiste incluso un poco más (¿que acaso es posible?).

No sé si creerte porque es cada vez más difícil, pero entonces te recuerdo.

Entiendo porque estás parado frente a mí, como un desconocido,



y me dan ganas de llorar.

domingo, diciembre 14

Acto de colación (Veintidós)

Aunque sea algo difícil de creer y tanta fe no nos teníamos, acá estamos todos, a pasitos de terminar oficialmente ésta etapa que fue la más importante. Por mucho tiempo contamos los años, los meses y los días que nos quedaban para al fin terminar el secundario y ser libres. Parecía nuestro objetivo máximo en la vida. Pero, algo en el camino, cambió radicalmente. Aparecimos. Todos. La promo y el sentimiento que ser de último año nos provoca. Ese sentimiento que eriza la piel, sonroja los cachetes y da ganas de abrazarnos, de disfrutar. Transformamos una gran cantidad de tiempo algo vacío en momentos intensos llenos de risas, palabras y muchísimos aplausos (quizás demasiados). Transformamos los días, llenándolos con caras y voces, cantos y bailes. Transformamos lo que aprendimos para que alcance, transformamos las clases, los profes, los horarios. Transformamos las mañanas desayunando juntos; las tardes entre bicicletas y helados y las noches con pizas y películas.

Transformamos un secundario por momentos imposible en lo mejor de la vida... hasta ahora. Porque acá viene la parte interesante: lo más lindo está a punto de llegar, y aunque todo esto suene a final insuperable, recién estamos comenzando. A vivir, a experimentar, a sentir, a volar, a crear, a aprender, a amar, a elegir... A partir de ahora todo será, esperamos, más auténtico, más llenador, más permanente, y si durante estos cinco años pensamos alguna vez cuánto que vale la pena estar vivo, muy pronto vamos a querer gritarlo. Las expectativas son grandes y los pasos firmes. Y da un poco de miedo, sí, pero lo vamos a superar. Sabemos que atrás tenemos a los 33 chicos y chicas más grosos apoyándonos, probablemente a la distancia pero ahí, unidos y bancándonos entre nosotros como siempre.

No tenemos que olvidarnos, que todo lo que vivimos juntos, en camino a transformarse en recuerdo, nos hace ser quienes somos hoy. Y en algún tiempo, cada vez que miremos atrás, éstos años, buenos y malos, aunque parezcan lejanos, seguirán impresos en nuestra piel definiéndonos.

Aún así, claro que es difícil decir adiós, porque todos, en el fondo, aunque sea por un rato, quisiéramos que esto dure para siempre.

martes, diciembre 9

¿Qué estoy leyendo?


en el verano, las ginebras relucientes se derraman
en las piletas de las cocinas. ¿podrás hacer pié?
si apenas sabemos cual es tu rodilla y cual es la mía.
despertando como lagartijas a la noche,
envolviendo a lenguetazos la luna toda, la tierra toda,
el puro vientre de los árboles.
que no te espanten los diablos que vienen bajando
vos sos más que todos juntos
y un poco menos cascabelero.
el invierno no importa, ya estaremos muertos.
o disimulando.


Paisaje, de Salomé Esper (su blog: luciérnaga furiosa)

Otra lecturita...

sábado, diciembre 6

Estos últimos días, yo, sí, monotemática...

Despertarme en naranja. En violeta. Despertarme en el cielo pero sola, nadie me subió, nadie se animó a llevarme. Llegué con lo puesto y no sé si bajar, no quiero volver y que todo sea lo mismo. Despertarme sin querer despertar, o al menos, si debo, que al abrir los ojos, mis paredes estén pintadas y adornadas, y las sábanas tengan el olor impregnado de alguien. Alguien que me acerque la cámara y sonría.

lunes, diciembre 1

Cuando sea grande, quiero ser como vos... IX

Hace tiempo que vengo dándole vueltas a ésta entrada; la número nueve de toda la sección de fotos en las que uno o varios fotógrafos y fotógrafas que me gustan aparecen por acá. Y estuve pensando a quién o quienes traer, probando, eliminando, rehaciendo, en fin. Así desde... bueno, desde la última vez, en la que presentaba a Bertil Nilsson, cuando de repente, una mañana, apareció David Uzochukwu y la búsqueda se terminó (por ahora). Había encontrado a quién quería. Sí, así nomás.

Y es que David tiene fotografías muy hermosas (para empezar), muy mágicas, muy bien editadas (porque él es uno de esos fotógrafos que hace de la edición su mejor amiga), con colores muy atractivos y con cierto misterio, algo que en las fotos, me conquista bastante. Y además, como un plus que es algo difícil de ignorar, solamente 15 años en éste mundo y cuarta vida detrás (y delante) de cámara.

Reconozco, sí, que algunas de sus fotografías se parecen a otras, a imágenes muy de moda estos últimos tiempos, en los que el cuerpo humano (desnudo, por lo general) y el ambiente se mezclan y se hacen uno solo, pero su mirada... es otra cosa. Le aporta un nosequé a sus fotos lleno de personalidad.

Acá, entonces, las tres fotografías de David Uzochukwu que fueron amor a primera vista...







Tienen algo, ¿no? Para algunos mucho, para otros poco, pero no podemos negar que promete. Bastante. Y si a los quince años produce éstas imágenes, ¡lo que será en un tiempo!

Mientras, por acá, seguiré viendo su trabajo y todo lo que transparenta de él mismo.

Como siempre, recomendaciones fotográficas o de cualquier tipo, ¡en los comentarios!