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Aire que respiro ...y que no quiero cambiar. Círculos, vivos, míos. Momentos reflejados bastante por el lugar en donde vivo.


Al tuntun. Palabras desordenadas, irónicas e impulsivas. Salen a borbotones y chocan contra el papel.


Búsquedas. Tampoco es cuestión de dormir con mi cuaderno de notas, pero es un comienzo.


Cinema. La razón que justifica la distancia. La pasión que crece y que se nutre hace tiempo. El disfrute absoluto. Ese nosequé que estremece.... y también, lo que estoy estudiando en la Universidad Nacional de La Plata


Ellos. Porque siempre hay de los demás en cada palabra mía. Ya para empezar, tengo un blog, ¿no? Inevitablemente ustedes, los que me visitan, pasan a formar parte de mi cabeza y luego de mis palabras.


Experimentos. ¿El producto final? A quién le importa, esto es un boceto.


Fotos. Algo que me nace casi inconsciente. Un reflejo de mi dedo índice, o un pestañeo y un click apurado. Mías a menos que aclare lo contrario.


Libros de carne y hueso. Irresistibles. Memorables. Turbios. Largos. Transparentes. Momentáneos. Un antes y un después que se agradece.


Little dreams. Díficiles por delirantes, disfrutables por sabrositos. Siempre vos y yo en algún lado (por suerte).


Mi vida. Sí, esta soy yo, y a veces quiero gritarlo.


Notas. Cositas oportunas.


Palabras reencontradas. Reinventando lo viejo, lo que fui y lo que hoy me hace ser yo misma.


Sana envidia. Dicen que no existe la sana envidia, y probablemente tengan razón. Fotografías admirables de fotógrafos que admiro.


Sensaciones. Vivir por y para sentir las vibraciones de mi cuerpo. Aire en el pelo, olor a tierra mojada, medias nuevas.


Tiempo real. El aquí y ahora ...algo distorsionados.


Vos. Porque ya hace rato existís, aunque aún no haya terminado de escribirte.


Yo ...me hago cargo.

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